miércoles, 1 de octubre de 2014

Guia de aprendizaje Nro 08



Descripción: J0315580INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICO PRIVADO MARÍA MONTESSORI
1.       GUIA DE APRENDIZAJE
CARRERA PROFESIONAL: Enfermería Técnica
MÓDULO DE FORMACION: Servicios técnicos de Enfermería Asistencial
UNIDAD DIDACTICA: Asistencia al Usuario con Patología
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE No 08: Asistencia al usuario con patología Digestiva y Metabólica
CRITERIOS DE EVALUACION:
Aplica cuidados básicos al usuario con patologías digestiva y metabólica, oportunamente.     
INTRODUCCION
Esta guía de aprendizaje pretende dar a conocer a los alumnos la atención que se le debe brindar al paciente con trastornos Digestivos y Metabólicos
2.       PLANTEAMIENTO DE ACTIVIDADES
GASTRITIS
Cuidados
Las atenciones que se debe ofrecer son las siguientes:
Reducir la ansiedad: proporcinar apoyo al paciente y sus famialires. En caso de ingestion de sustancias toxicas, informar de las distintas pruebas diagnosticas, terapeuticas, respondiendo a todas las preguntas de la forma mas completa posible.
Aliviar el dolor: evitando alimentos y bebidas que irriten la mucosa gastrica y administrar e instruir en la medicaccion para el alivio de la gastritis.
Fomentar una nutricion adecuada y un equilibrio de liquidos: en proceso agudo de los sintomas mantener una dieta absoluta, con administracion de sueroterapia intravenosa para evitar la deshidratacion. Al disminuir los sintomas, intriducir poco a poco alimentos valorando si producen un nuevo episodio de gastritis, Evitar el consumo de cafeina, alcohol y tabaco.
En caso de hacer una biopsia, prestar los cuidados durante el procedimiento y tras la misma.
Llevar registro de todos los datos en la historia clínica.
ULCERA PEPTICA
Los objetivos en el cuidado del paciente con ulcera peptica son:
Cumplir el regimen terapeurico prescrito
Obtener una reduccion o ausencia del maletar relacionado con la enfermedad ulcerosa
Realizar los cambios en el estilo de vida para prevenir recurrencias
DIARREA
Los cuidados basicos en este tipo de alteracion serian:
Interrumpir y controlar la diarrea: reposo en cama en la fase aguda, así como la ingestión de líquidos en pequeños volúmenes, y si fueran necesarios alimentos sólidos, estos serán sin residuos. Con posterioridad introducción progresiva de alimentos eliminando irritantes y lácteos
Controlar y conservar el balance hidroelectrolítico: es frecuente que estos pacientes presenten signos de deshidratación y desequilibrios electrolíticos por la pérdida rápida de heces liquidas, superando las pérdidas a las entradas. Es importante reponer esos líquidos vía oral o parenteral
Animar al paciente y disminuir la ansiedad que provoca esta situación
Cuidar la piel
Tomar medidas para prevenir y tratar la infección: identificar el agente causal y procurar que no haya infecciones en otras personas próximas; controlar alimentos en mal estado; administrar antibióticos según indicación.
ESTREÑIMIENTO
Asegurar un consumo adecuado de líquidos y alimentos ricos en fibra.
Aprender métodos para prevenir el estreñimiento; régimen de ejercicio acondicionamiento abdominal, atender la urgencia al defecar.
Evitar el uso de laxantes para mantener deposiciones regulares
Aliviar la ansiedad que puede producir este patrón de evacuación intestinal
Evitar las complicaciones
APENDICITIS
En el post operatorio, colocar en posición semifowler, dado que esta reduce la tensión de la herida y los órganos abdominales, disminuyendo el dolor, para el que estará pautada terapia analgésica
Se iniciara dieta líquida para ir añadiendo solidos según tolerancia
En caso de peritonitis dejas colocado un drenaje en el área de incisión
Comenzar la deambulación el mismo día de la intervención o al día siguiente
Informar al alta, de cómo realizar adecuadamente los cuidados de la herida
COLITIS ULCEROSA
Los cuidados necesarios para paciente con enfermedad inflamatoria crónica son los siguientes:
Mantener los patrones normales de evacuación: determinar si existe relación entre la diarrea y los alimentos, actividad o estrés emocional; identificar la frecuencia y características de las heces; proporcionar al paciente fácil acceso al baño con una intimidad adecuada.
Aliviar el dolor: identificar las características del dolor; administrar analgésicos y anticolinérgicos (para disminuir la motilidad intestinal); y explicar posiciones o técnicas que puedan aliviar el dolor.
Mantener una ingesta adecuada de líquidos: hacer un balance hídrico estricto; vigilancia del peso del paciente; aporte de líquidos enteral o intravenoso; y realizar medidas para disminuir la diarrea
Mantener una ingesta adecuada de líquidos; hacer un balance hídrico estricto; vigilancia del peso del paciente; aporte de líquidos enteral o intravenoso; y realizar medidas para disminuir la diarrea
Mantener una nutrición optima; con síntomas graves se empleara la nutrición parenteral, vigilancia la glucemia cada 6 horas. Si tolera vía oral, ofrecer comidas de poco volumen y frecuentes para evitar la distención gástrica y estimulación de la peristalsis.
Recomendar periodos de reposo durante el día y restricción de actividades para conservar la energía y reducir el ritmo metabólico.
Reducir la ansiedad del paciente, dedicando tiempo para resolver las preguntas del paciente e informando en todo momento sobre el proceso de su enfermedad
Vigilar y tratar posibles complicaciones: prevenir posibles ulceras por presión, alteraciones electrolíticas, signos de hipovolemia y otras complicaciones (hemorragias, perforación, obstrucción)
TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD
La obesidad no puede considerarse como un trastorno único. En realidad el fenotipo obeso refleja un grupo heterogéneo de desórdenes secundarios a diversas causas, aunque puedan tener una fisiopatología común. Es cada vez más aceptada la opinión de que debe ser incluida entre las enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión arterial e, incluso, con consecuencias más importantes que éstas de tipo psicológico, social y económico.
El tratamiento de la obesidad y el sobrepeso está basado en dos pilares fundamentales: la dieta y el ejercicio físico, para lo que es necesario un estudio individualizado del/la paciente, un plan adecuado de comidas, una actividad física controlada y regular, así como un seguimiento médico y de enfermería periódico. Otro de los tratamientos para la obesidad es la cirugía, que se puede llevar a cabo en obesos con IMC de más de 40 o de 35 si el paciente tiene una patología asociada, siempre después de un informe psiquiátrico y tras pasar evaluaciones médicas.
El tratamiento de la obesidad tiene que ser un tratamiento personalizado y adaptado a las características clínicas de cada paciente, que hay que realizar después de analizar un minucioso estudio de las personas, así como de los factores etiopatogénicos y de riesgo implicados. Es necesario establecer unos objetivos razonables y realistas para la pérdida de peso, ya que la mayoría de los obesos pierden peso de una manera relativamente rápida, pero lo más difícil es mantener esa pérdida el mayor tiempo posible. Esto se conseguirá sólo con una buena reeducación alimentaria y una modificación de hábitos y estilos de vida saludables donde se incluya la dieta equilibrada y el ejercicio como pilares básicos. 
El tratamiento integral de la obesidad comprende una mejora en los hábitos alimentarios, un incremento de la actividad física, un apoyo conductual y la administración de fármacos cuando sea aconsejable su utilización. En situaciones determinadas pueden emplearse las dietas muy bajas en calorías y en obesidades mórbidas u extremas puede estar indicada la cirugía bariátrica.
Intervención terapéutica
La obesidad es una enfermedad crónica que, si bien puede atravesar momentos en los que se encuentre controlada exige una preocupación permanente para evitar recidivas tras el tratamiento. Antes de iniciar el tratamiento hay que llevar a cabo una valoración del paciente o la paciente con los siguientes objetivos: análisis de la ingesta y de los hábitos alimentarios del paciente para evaluar el modo de alimentación y planificar la adaptación a las modificaciones dietéticas.
Antes de iniciar un tratamiento dietético será necesario: u Descartar la patología responsable del cuadro antes de clasificarla como obesidad exógena. u Identificar  trastornos secundarios, a la obesidad o  agravados por ella: HTA, diabetes mellitus, hiperlipidemias, insuficiencia cardiaca, amenorreas, artrosis, etc., que deberán ser controlados paralelamente a la pérdida de peso y que influyen en la forma de enfocar el tratamiento de la obesidad. u Una  vez  efectuada  ésta valoración,  y  teniendo  en cuenta la situación  personal  (cultural  y  socio-económica),  grado  de obesidad,   edad,   enfermedades asociadas, características  generales del enfermo,  etc.,  se ha de establecer un objetivo real  de pérdida de peso e informar claramente del mismo y de las circunstancias que rodean el tratamiento.
Esta medida es muy importante para evitar que el paciente albergue falsas esperanzas en cuanto a la velocidad de perder peso y con respecto a la eficacia del tratamiento. El conocer desde el principio los pasos a seguir en su terapéutica es fundamental para que el obeso no se desanime con el consiguiente abandono del tratamiento.
Muchas personas buscan “soluciones mágicas” para perder peso. Muchas veces dejándose llevar por dichos populares, mitos o recomendaciones de amigos suben de peso por problemas psicológicos, emocionales o por falta de fuerza de voluntad para controlarse con la comida. A veces hay que acudir a un terapeuta que ayude al paciente con obesidad a tomar la decisión de lograr un cambio en el estilo de vida.
La intervención terapéutica dependerá de variables como la edad, el IMC, distribución de la grasa corporal, existencia de comorbilidades y el sedentarismo que llevarán a diferenciar las actitudes a tener en cuenta ante el paciente obeso.
Pautas de tratamiento de la obesidad
Los objetivos terapéuticos de la pérdida de peso están dirigidos a mejorar o eliminar las comorbilidades asociadas a la obesidad y disminuir el impacto de las futuras complicaciones médicas relacionadas con el exceso de peso (Ver Cuadro 1). Los objetivos de pérdida de peso han de centrarse en conseguir pequeñas reducciones de peso (entre un 5- 10% del peso inicial) pero mantenidas a largo plazo.
Los usuarios susceptibles de ser captados son:
·           Personas de riesgo con sobrepeso. Se consideran de riesgo cuando:
ü  Existen dos o más factores de riesgo cardiovascular (HTA, diabetes, dislipemia).
ü  Hay obesidad central (androide o abdominal).
ü  El peso es inestable (aumento de peso superior a 5 kg en un año).
·           Personas motivadas que solicitan ayuda (cómo abordar su sobrepeso) a los profesionales sanitarios de atención primaria.
Criterios de intervención terapéutica en función del IMC
La intervención terapéutica dependerá del IMC del paciente
·           Personas con normopeso entre 18,5 y 22 Si la persona tiene un IMC entre esas dos cifras se darán consejos de alimentación saludable y actividad física.
·           Personas con normopeso entre 22-24,9 Se recomienda el mantenimiento de hábitos saludables, dieta y ejercicio físico. Se estrechará la vigilancia  de este grupo cuando:
ü  Se encuentre una importante carga familiar de obesidad.
ü  El incremento ponderal haya sido exagerado en el último año (más de 5 kg).
ü  En la composición corporal se observe un excesivo desarrollo del componente adiposo, especialmente abdominal (cintura de riesgo). u El individuo sea claramente sedentario. u Existan alteraciones del metabolismo hidrocarbonado, lipídico o en la presión arterial.
Es importante en este grupo identificar aquellos pacientes con mayor riesgo de desarrollar obesidad e implementar en ellos las medidas de prevención.
·           Personas con un IMC entre 25 y 26,9 Hay que hacer una visita para la realización de una valoración inicial en el programa de actividades preventivas de Atención Primaria.
ü  Si el peso es estable, la distribución topográfica de la grasa es femoroglútea y no existen otros factores de riesgo asociados, la intervención terapéutica desde el punto de vista médico no está justificada, aunque se recomienda como medida preventiva refuerzo de dieta saludable y actividad física.
ü  Si cualquiera de las citadas condiciones no se cumple es aconsejable la intervención, que debería limitarse a los oportunos consejos relativos a la alimentación, al ejercicio físico y a la realización de controles clínicos periódicos.
·           Personas con un IMC entre 27 y 29,9 A partir de esta franja de IMC empieza a observarse un incremento de la comorbilidad y mortalidad asociada a la acumulación de grasa abdominal. La visita y la valoración médica son obligatorias. Si el peso es estable, la distribución topográfica de la grasa es femoroglútea y no existe ningún factor de riesgo asociado, la intervención médica es opcional, aunque los consejos alimentarios y sobre la actividad física, así como el control periódico en la consulta de enfermería son muy convenientes.
Si alguna de las citadas condiciones no se cumple, el paciente debe ser tratado con el objetivo de perder un 5-10% de su peso corporal y mantener estable en el futuro este nuevo peso. Para conseguir este objetivo tienen que emplearse las medidas dietéticas, de aumento de actividad física y de modificación conductual adecuadas a cada paciente. Si el objetivo propuesto no se ha conseguido en un plazo máximo de seis meses puede estar justificada la utilización de fármacos.
·           Personas con un IMC entre 30 y 34,9 Los pacientes deben ser evaluados al inicio en una unidad de obesidad especializada y su seguimiento será compartido con los médicos y enfermeros de atención primaria.
En esta franja de IMC los pacientes presentan alto riesgo de aparición de comorbilidades, como alteración del metabolismo de hidratos de carbono, en especial aparición de diabetes mellitus tipo 2, dislipemia e hipertensión arterial, son las más frecuentes. El tratamiento será personalizado incluyendo: dieta hipocalórica, fomento del ejercicio físico, a veces tratamiento farmacológico anti obesidad y tratamiento farmacológico para la comorbilidad. El objetivo de pérdida de peso a corto plazo será de un 10% con el fin de disminuir el riesgo cardiovascular. El mantenimiento del peso perdido mediante el seguimiento adecuado del paciente será otro objetivo fundamental tras la pérdida ponderal.
·           Personas con un IMC entre 35 y 39,9 (obesidad grado II) En este tipo de obesidad existe una alta comorbilidad asociada, por lo que el objetivo de pérdida de peso debe superar el 10% corporal. El objetivo de pérdida de peso ha de realizarse en un corto periodo de tiempo (seis meses) y, si no existe mejoría y el paciente padece comorbilidad importante, tiene que valorarse la conveniencia de ser remitido a una unidad de obesidad donde se valore la posibilidad de llevar a cabo otras medidas terapéuticas más severas (dietas de muy bajo contenido calórico, cirugía bariátrica, etc.).
·           Personas con un IMC entre 40 y 49,9 (obesidad grado III) ≤ 50 kg/m2 (obesidad grado IV)
La obesidad grado III y IV implica gravedad, principalmente cardio- vascular extremadamente importante que todavía se exacerba ante el fracaso terapéutico a las medidas habituales de dieta y ejercicio.
La cirugía bariátrica es frecuentemente el tratamiento de elección para la mayoría de estos pacientes, por lo que éstos tienen que ser remitidos a unidades de obesidad especializadas. Puede estar indicado el inicio de dietas de muy bajo contenido calórico mientras esperan para la intervención.
DISLIPIDEMIAS
TRATAMIENTO CON CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA. 
La recomendación de un estilo de vida saludable es un componente esencial en las intervenciones por los servicios de salud, deben evolucionarse como problemas en las siguientes condiciones: 
a. Población sin condiciones de riesgo de Dislipidemia.  En caso de presentar un estilo de vida saludable se debe reforzar, en el caso de ser portadora de un estilo de vida inadecuado, por ejemplo, tabaquismo, sedentarismo, alcoholismo, o hábitos alimentarios no saludables, se debe evolucionar como problema, establecer la etapa en que se encuentra e incorporar en un plan de cambio. 
b. Población en condiciones de riesgo de Dislipidemia.  En caso de presentar un perfi1 normal, se debe proceder como en el punto a. 
c. Población portadora de Dislipidemia en riesgo bajo, moderado o alto de manejo con cambios en estilo de vida o con tratamiento medicamentoso.  Debe evolucionarse los estilos de vida en ambas condiciones (manejo con cambio en estilo de vida y manejo con tratamiento farmacológico). 
Actividad Física
Los cambios en el estilo de vida son el medio más rentable de reducción del riesgo de enfermedad coronaria y enfermedad cerebro vascular y son la base del enfoque clínico de la prevención primaria, funcionando también en prevención secundaria. Toda persona con concentraciones elevadas de LDL colesterol debe cambiar su estilo de vida, estos cambios consisten en la reducción del consumo de grasas saturadas y colesterol mayor actividad física y reducción de peso, teniendo claro que la actividad física y la alimentación saludable son intervenciones necesariamente interrelacionadas. 
Los beneficios del ejercicio son muy amplios y la práctica debe ser regular, el ejercicio producen los siguientes efectos: 
(1) Reduce el riesgo de morir de enfermedades cardiacas. 
(2) Reduce el riesgo de tener un segundo infarto al miocardio en personas que ya han presentado uno. 
(3) Disminuye el colesterol sanguíneo total y los triglicéridos y puede aumentar las lipoproteínas de alta densidad (HDL colesterol) y disminuir col-LDL. 
 (4) Disminuye el riesgo de desarrollar hipertensión arterial. 
(5) Ayuda a disminuir la presión sanguínea en las personas con hipertensión. 
(6) Reduce el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2. 
(7) Disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de colon. 
(8) Ayuda a las personas a alcanzar y mantener un peso corporal sano, disminuyendo el índice de masa corporal e incrementa las aptitudes físicas. 
(9) Reduce los sentimientos de depresión y ansiedad y hostilidad, estados que se asocian con la progresión de la cardiopatía isquémica. 
(10) Promueve el bienestar psicológico y reduce los sentimientos de estrés. 
(11) Ayuda a desarrollar y mantener huesos, músculos y articulaciones saludables, previniendo la osteoporosis. 
(12) Ayuda a los adultos mayores a ser más fuertes y más capaces de moverse sin caerse o fatigarse excesivamente. 
El esquema recomendado por la Asociación Americana del Corazón es de 30 a 60 minutos de actividad física diaria, cuatro a seis veces a la semana y de moderada intensidad. En prevención secundaria los programas de ejercicio deben ser individual izados de acuerdo con la capacidad funcional del paciente. 
Tabaco 
El consumo de tabaco en un factor de riesgo para sufrir un evento cardiovascular, toda persona portadora de dislipidemia debe estar libre de consumo de tabaco. 
Con una intervención mínima breve de 2 a 3 minutos, brindada por un profesional en salud, es posible lograr que de un 5 a 6% de los fumadores abandonen el tabaco al cabo de un año, basándose solamente en información acerca de los daños del tabaco y los beneficios de abandonarlo. 
A los no fumadores se les debe reforzar dicha conducta y felicitarlos. 
A los fumadores se les debe ofrecer consejería estructurada en cada contacto con los servicios de salud, ésta consiste en la programación de una consulta de loa  15 minutos de duración, donde se negocian las estrategias para dejar de fumar y se establece un plan de seguimiento. Al término de un año el número de fumadores que abandonan dicha conducta es de un  15 % 
A las personas que han dejado de fumar se les debe discutir a menudo como mantener ese logro. El dato sobre tabaquismo debe ser registrado en el expediente en la nota de evolución y en la hoja de problemas y se debe evolucionar como un problema de salud. 
Se deben desarrollar clínicas de cesación de fumado, donde un equipo de trabajo de manera transdisciplinaria (médico, enfermería, sicología, de acuerdo a los recursos existentes en cada unidad), aborde los casos de difícil manejo. 
En la institución se encuentra disponible el manual de Consejería en Cesación de Fumado acompañado de la respectiva capacitación para el manejo de este problema de salud. 
Alcohol  A pesar de que los estudios de observación revelan una asociación entre el consumo de alcohol y una reducción del número de eventos cardiovasculares, los efectos adversos del alcohol pesan más que sus beneficios, por lo que la Asociación Americana del Corazón no recomienda el alcohol como sustancia cardioprotectora. 
Tratamiento Dietético
Las Guías para el tratamiento de las Dislipidemias están basadas en los conceptos y recomendaciones del ATP 111, con énfasis en alimentación saludable como medida de prevención primaria y secundaria. 
La evidencia científica demuestra que con modificaciones en el estilo de vida, combinada con medicamentos, se reduce el riesgo de esta enfermedad significativamente. 
Objetivos generales para el tratamiento dietético 
l. Modificar los aspectos relacionados con la alimentación y la actividad física que afectan el colesterol LDL.mediante la promoción de estilos de vida saludables para contribuir a mejorar los niveles de colesterol. 
2. Mantener el balance entre la ingesta de alimentos y el gasto de energía (actividad física), para lograr un peso corporal adecuado que permita normalizar el perfil lipídico. 
A. Recomendaciones para la prevención primaria de Enfermedades  Cardiovasculares. 
La reducción en la ingesta de grasas saturadas y de colesterol, reduce el riesgo de la enfermedad cardiovascular. Estas recomendaciones se aplican desde la infancia a partir de los dos años y se basan en cuatro principios: 
1) Plan de Alimentación Saludable.  2) Alcanzar y mantener un perfil lipídico dentro de los límites normales.  3) Alcanzar y mantener un peso saludable.  4) Mantener la presión arterial entre los valores normales. 
1) Plan de Alimentación saludable. 
Una alimentación saludable consiste en consumir diariamente una cantidad adecuada y variada de alimentos: con el fin de obtener todas las sustancias nutritivas que el cuerpo necesita para funcionar bien. 
Por lo que se recomienda consumir: 
• Consumir frutas y vegetales frescos y variados diariamente.  El consumo de al menos tres porciones de frutas (una unidad pequeña) y vegetales 2 porciones( I taza cruda, media taza cocinada), ayuda a controlar el exceso de peso por el bajo contenido energético y contenido importante de fibra, vitaminas y minerales yagua. 
• Consumir una variedad de alimentos fuentes de carbohidratos complejos: cereales, leguminosas y verduras harinosas. El consumo de alimentos de este grupo, ayuda a reducir el LOL colesterol por su aporte en libra soluble (avena, frijoles, garbanzos). 
• Consumir productos de origen animal bajos en grasa. El consumo de pescado por su contenido de ácidos grasos omega 3 
Los lácteos y carnes bajas en grasa contienen menor cantidad de ácidos grasos saturados y de colesterol, lo cual contribuye a la reducción del LDL colesterol 
• Preferir las comidas con poca grasa y moderar el consumo de frituras.  Utilice aceite vegetal en poca cantidad, en vez de la manteca. 
• Coma menos azúcares  Evite el consumo de azúcar de mesa, mieles, siropes, confites, dulce de tapa, cereales azucarados, helados, gaseosas, repostería y otros. Estos aportan muchas calorías y pocos nutrientes, favorecen la obesidad. 
2) Alcanzar y mantener un perfil lipídico dentro de los límites normales. 
• Reducir o evitar las elevaciones del colesterol LDL. 
El componente alimentario de mayor efecto para elevar el colesterol LDL, son los ácidos grasos saturados, los ácidos grasos trans-insaturados y el colesterol. Los elementos dietéticos que modifican el colesterol y los triglicéridos son los ácidos grasos poli- insaturados, los monoinsaturados y la fibra dietética soluble (Anexo 1). 
Existe evidencia de que los procesos oxidativos están involucrados en la aterogénesis y que, los antioxidantes dietéticos pueden contribuir con la prevención (Carotenoides. Vitamina E. vitamina C. Selenio). 
3) Alcanzar y mantener un peso saludable 
El exceso de grasa corporal especialmente la de la cintura, se asocia con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y síndrome metabólico. Por lo cual evitar subir peso, reducir el exceso con el propósito de mantener un peso ideal, son prioridades del tratamiento. La reducción de peso debe ser lenta y segura; eso significa que no es conveniente provocar grandes restricciones calóricas sino más bien pequeñas reducciones energéticas y mayor gasto energético por actividad física. 
ACTIVIDAD NRO 01
En base al video visto en clase realizar un mapa conceptual con los pasos para colocar una  Sonda Nasogástrica.
ACTIVIDAD NRO 02
Cuestionario
1.         Diga que se debe hacer para aliviar el dolor en la gastritis
2.         Mencione dos cuidados en la gastritis aparte de aliviar el dolor
3.         Cuáles son los objetivos del cuidado en el paciente con ulcera péptica
4.         Porque hay que controlar y conservar el balance hidroelectrolíticos en los pacientes con diarrea
5.         Mencione tres cuidados en pacientes con estreñimiento
6.         Porque se debe colocar en el post operatorio al paciente en posición semifowler
7.         Diga tres cuidados en pacientes con colitis ulcerosa
8.         En la obesidad el tratamiento está basado en dos pilares cuales son
9.         Cuáles son los objetivos por lo que se debe valorar al paciente antes de iniciar el tratamiento
10.     Cuando se considera al paciente de riesgo con sobrepeso
11.     Cuando se estrechara la vigilancia en paciente normopeso entre 22-24.9
12.     El tratamiento en la dislipidemias está basado en
13.     Que efectos produce el ejercicio
14.     Mencione los objetivos para el tratamiento dietético en las dislipidemias

1 comentario:

  1. es muy interesante el tema para poder prevenir muchas enfermedades como las mencionadas .............................. jejejjeje

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