INSTITUTO
DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICO PRIVADO MARÍA MONTESSORI
1.
GUIA DE APRENDIZAJE
CARRERA PROFESIONAL: Enfermería Técnica
MÓDULO DE FORMACION: Servicios técnicos de Enfermería
Asistencial
UNIDAD DIDACTICA: Asistencia al Usuario con
Patología
ACTIVIDAD DE APRENDIZAJE No 08: Asistencia al usuario con
patología Digestiva y Metabólica
CRITERIOS DE EVALUACION:
Aplica
cuidados básicos al usuario con patologías digestiva y metabólica,
oportunamente.
INTRODUCCION
Esta
guía de aprendizaje pretende dar a conocer a los alumnos la atención que se le
debe brindar al paciente con trastornos Digestivos y Metabólicos
2.
PLANTEAMIENTO DE ACTIVIDADES
GASTRITIS
Cuidados
Las atenciones que se debe ofrecer son las siguientes:
Reducir la ansiedad: proporcinar apoyo al paciente y sus famialires. En
caso de ingestion de sustancias toxicas, informar de las distintas pruebas
diagnosticas, terapeuticas, respondiendo a todas las preguntas de la forma mas
completa posible.
Aliviar el dolor: evitando alimentos y bebidas que irriten la mucosa
gastrica y administrar e instruir en la medicaccion para el alivio de la
gastritis.
Fomentar una nutricion adecuada y un equilibrio de liquidos: en proceso
agudo de los sintomas mantener una dieta absoluta, con administracion de sueroterapia
intravenosa para evitar la deshidratacion. Al disminuir los sintomas,
intriducir poco a poco alimentos valorando si producen un nuevo episodio de
gastritis, Evitar el consumo de cafeina, alcohol y tabaco.
En caso de hacer una biopsia, prestar los cuidados durante el
procedimiento y tras la misma.
Llevar registro de todos los datos en la historia clínica.
ULCERA PEPTICA
Los objetivos
en el cuidado del paciente con ulcera peptica son:
Cumplir el
regimen terapeurico prescrito
Obtener una
reduccion o ausencia del maletar relacionado con la enfermedad ulcerosa
Realizar los
cambios en el estilo de vida para prevenir recurrencias
DIARREA
Los cuidados
basicos en este tipo de alteracion serian:
Interrumpir y controlar la diarrea: reposo en cama
en la fase aguda, así como la ingestión de líquidos en pequeños volúmenes, y si
fueran necesarios alimentos sólidos, estos serán sin residuos. Con
posterioridad introducción progresiva de alimentos eliminando irritantes y
lácteos
Controlar y conservar el balance hidroelectrolítico:
es frecuente que estos pacientes presenten signos de deshidratación y
desequilibrios electrolíticos por la pérdida rápida de heces liquidas,
superando las pérdidas a las entradas. Es importante reponer esos líquidos vía
oral o parenteral
Animar al paciente y disminuir la ansiedad que
provoca esta situación
Cuidar la piel
Tomar medidas para prevenir y tratar la infección:
identificar el agente causal y procurar que no haya infecciones en otras
personas próximas; controlar alimentos en mal estado; administrar antibióticos
según indicación.
ESTREÑIMIENTO
Asegurar un consumo adecuado de líquidos y
alimentos ricos en fibra.
Aprender métodos para prevenir el estreñimiento;
régimen de ejercicio acondicionamiento abdominal, atender la urgencia al defecar.
Evitar el uso de laxantes para mantener
deposiciones regulares
Aliviar la ansiedad que puede producir este patrón
de evacuación intestinal
Evitar las complicaciones
APENDICITIS
En el post operatorio, colocar en posición
semifowler, dado que esta reduce la tensión de la herida y los órganos
abdominales, disminuyendo el dolor, para el que estará pautada terapia
analgésica
Se iniciara dieta líquida para ir añadiendo solidos
según tolerancia
En caso de peritonitis dejas colocado un drenaje en
el área de incisión
Comenzar la deambulación el mismo día de la
intervención o al día siguiente
Informar al alta, de cómo realizar adecuadamente
los cuidados de la herida
COLITIS
ULCEROSA
Los cuidados necesarios para paciente con
enfermedad inflamatoria crónica son los siguientes:
Mantener los patrones normales de evacuación:
determinar si existe relación entre la diarrea y los alimentos, actividad o
estrés emocional; identificar la frecuencia y características de las heces;
proporcionar al paciente fácil acceso al baño con una intimidad adecuada.
Aliviar el dolor: identificar las características
del dolor; administrar analgésicos y anticolinérgicos (para disminuir la
motilidad intestinal); y explicar posiciones o técnicas que puedan aliviar el
dolor.
Mantener una ingesta adecuada de líquidos: hacer un
balance hídrico estricto; vigilancia del peso del paciente; aporte de líquidos
enteral o intravenoso; y realizar medidas para disminuir la diarrea
Mantener una ingesta adecuada de líquidos; hacer un
balance hídrico estricto; vigilancia del peso del paciente; aporte de líquidos
enteral o intravenoso; y realizar medidas para disminuir la diarrea
Mantener una nutrición optima; con síntomas graves
se empleara la nutrición parenteral, vigilancia la glucemia cada 6 horas. Si
tolera vía oral, ofrecer comidas de poco volumen y frecuentes para evitar la
distención gástrica y estimulación de la peristalsis.
Recomendar periodos de reposo durante el día y
restricción de actividades para conservar la energía y reducir el ritmo metabólico.
Reducir la ansiedad del paciente, dedicando tiempo
para resolver las preguntas del paciente e informando en todo momento sobre el
proceso de su enfermedad
Vigilar y tratar posibles complicaciones: prevenir
posibles ulceras por presión, alteraciones electrolíticas, signos de
hipovolemia y otras complicaciones (hemorragias, perforación, obstrucción)
TRATAMIENTO
DE LA OBESIDAD
La obesidad no puede considerarse como un trastorno
único. En realidad el fenotipo obeso refleja un grupo heterogéneo de desórdenes
secundarios a diversas causas, aunque puedan tener una fisiopatología común. Es
cada vez más aceptada la opinión de que debe ser incluida entre las
enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión arterial e, incluso,
con consecuencias más importantes que éstas de tipo psicológico, social y
económico.
El tratamiento de la obesidad y el sobrepeso está
basado en dos pilares fundamentales: la dieta y el ejercicio físico, para lo
que es necesario un estudio individualizado del/la paciente, un plan adecuado
de comidas, una actividad física controlada y regular, así como un seguimiento
médico y de enfermería periódico. Otro de los tratamientos para la obesidad es
la cirugía, que se puede llevar a cabo en obesos con IMC de más de 40 o de 35
si el paciente tiene una patología asociada, siempre después de un informe
psiquiátrico y tras pasar evaluaciones médicas.
El tratamiento de la obesidad tiene que ser un
tratamiento personalizado y adaptado a las características clínicas de cada
paciente, que hay que realizar después de analizar un minucioso estudio de las
personas, así como de los factores etiopatogénicos y de riesgo implicados. Es
necesario establecer unos objetivos razonables y realistas para la pérdida de
peso, ya que la mayoría de los obesos pierden peso de una manera relativamente
rápida, pero lo más difícil es mantener esa pérdida el mayor tiempo posible.
Esto se conseguirá sólo con una buena reeducación alimentaria y una
modificación de hábitos y estilos de vida saludables donde se incluya la dieta
equilibrada y el ejercicio como pilares básicos.
El tratamiento integral de la obesidad comprende
una mejora en los hábitos alimentarios, un incremento de la actividad física,
un apoyo conductual y la administración de fármacos cuando sea aconsejable su
utilización. En situaciones determinadas pueden emplearse las dietas muy bajas
en calorías y en obesidades mórbidas u extremas puede estar indicada la cirugía
bariátrica.
Intervención terapéutica
La obesidad es una enfermedad crónica que, si bien
puede atravesar momentos en los que se encuentre controlada exige una
preocupación permanente para evitar recidivas tras el tratamiento. Antes de
iniciar el tratamiento hay que llevar a cabo una valoración del paciente o la
paciente con los siguientes objetivos: análisis de la ingesta y de los hábitos
alimentarios del paciente para evaluar el modo de alimentación y planificar la
adaptación a las modificaciones dietéticas.
Antes de iniciar un tratamiento dietético será
necesario: u Descartar la patología responsable del cuadro antes de
clasificarla como obesidad exógena. u Identificar trastornos secundarios, a la obesidad o agravados por ella: HTA, diabetes mellitus,
hiperlipidemias, insuficiencia cardiaca, amenorreas, artrosis, etc., que
deberán ser controlados paralelamente a la pérdida de peso y que influyen en la
forma de enfocar el tratamiento de la obesidad. u Una vez
efectuada ésta valoración, y
teniendo en cuenta la
situación personal (cultural
y socio-económica), grado
de obesidad, edad, enfermedades asociadas, características generales del enfermo, etc.,
se ha de establecer un objetivo real
de pérdida de peso e informar claramente del mismo y de las
circunstancias que rodean el tratamiento.
Esta medida es muy importante para evitar que el
paciente albergue falsas esperanzas en cuanto a la velocidad de perder peso y
con respecto a la eficacia del tratamiento. El conocer desde el principio los
pasos a seguir en su terapéutica es fundamental para que el obeso no se
desanime con el consiguiente abandono del tratamiento.
Muchas personas buscan “soluciones mágicas” para
perder peso. Muchas veces dejándose llevar por dichos populares, mitos o
recomendaciones de amigos suben de peso por problemas psicológicos, emocionales
o por falta de fuerza de voluntad para controlarse con la comida. A veces hay
que acudir a un terapeuta que ayude al paciente con obesidad a tomar la
decisión de lograr un cambio en el estilo de vida.
La intervención terapéutica dependerá de variables
como la edad, el IMC, distribución de la grasa corporal, existencia de
comorbilidades y el sedentarismo que llevarán a diferenciar las actitudes a
tener en cuenta ante el paciente obeso.
Pautas de
tratamiento de la obesidad
Los objetivos terapéuticos de la pérdida de peso
están dirigidos a mejorar o eliminar las comorbilidades asociadas a la obesidad
y disminuir el impacto de las futuras complicaciones médicas relacionadas con
el exceso de peso (Ver Cuadro 1). Los objetivos de pérdida de peso han de
centrarse en conseguir pequeñas reducciones de peso (entre un 5- 10% del peso
inicial) pero mantenidas a largo plazo.
Los usuarios susceptibles de ser captados son:
·
Personas de riesgo con sobrepeso. Se consideran
de riesgo cuando:
ü
Existen dos o más factores de riesgo cardiovascular
(HTA, diabetes, dislipemia).
ü
Hay obesidad central (androide o abdominal).
ü
El peso es inestable (aumento de peso superior a
5 kg en un año).
·
Personas motivadas que solicitan ayuda (cómo
abordar su sobrepeso) a los profesionales sanitarios de atención primaria.
Criterios de
intervención terapéutica en función del IMC
La intervención terapéutica dependerá del IMC del
paciente
·
Personas con normopeso entre 18,5 y 22 Si la
persona tiene un IMC entre esas dos cifras se darán consejos de alimentación saludable
y actividad física.
·
Personas con normopeso entre 22-24,9 Se
recomienda el mantenimiento de hábitos saludables, dieta y ejercicio físico. Se
estrechará la vigilancia de este grupo
cuando:
ü
Se encuentre una importante carga familiar de
obesidad.
ü
El incremento ponderal haya sido exagerado en el
último año (más de 5 kg).
ü
En la composición corporal se observe un
excesivo desarrollo del componente adiposo, especialmente abdominal (cintura de
riesgo). u El individuo sea claramente sedentario. u Existan alteraciones del
metabolismo hidrocarbonado, lipídico o en la presión arterial.
Es importante en este grupo identificar aquellos
pacientes con mayor riesgo de desarrollar obesidad e implementar en ellos las
medidas de prevención.
·
Personas con un IMC entre 25 y 26,9 Hay que
hacer una visita para la realización de una valoración inicial en el programa
de actividades preventivas de Atención Primaria.
ü
Si el peso es estable, la distribución
topográfica de la grasa es femoroglútea y no existen otros factores de riesgo
asociados, la intervención terapéutica desde el punto de vista médico no está
justificada, aunque se recomienda como medida preventiva refuerzo de dieta
saludable y actividad física.
ü
Si cualquiera de las citadas condiciones no se
cumple es aconsejable la intervención, que debería limitarse a los oportunos
consejos relativos a la alimentación, al ejercicio físico y a la realización de
controles clínicos periódicos.
·
Personas con un IMC entre 27 y 29,9 A partir de
esta franja de IMC empieza a observarse un incremento de la comorbilidad y
mortalidad asociada a la acumulación de grasa abdominal. La visita y la
valoración médica son obligatorias. Si el peso es estable, la distribución
topográfica de la grasa es femoroglútea y no existe ningún factor de riesgo
asociado, la intervención médica es opcional, aunque los consejos alimentarios
y sobre la actividad física, así como el control periódico en la consulta de
enfermería son muy convenientes.
Si
alguna de las citadas condiciones no se cumple, el paciente debe ser tratado
con el objetivo de perder un 5-10% de su peso corporal y mantener estable en el
futuro este nuevo peso. Para conseguir este objetivo tienen que emplearse las
medidas dietéticas, de aumento de actividad física y de modificación conductual
adecuadas a cada paciente. Si el objetivo propuesto no se ha conseguido en un
plazo máximo de seis meses puede estar justificada la utilización de fármacos.
·
Personas con un IMC entre 30 y 34,9 Los
pacientes deben ser evaluados al inicio en una unidad de obesidad especializada
y su seguimiento será compartido con los médicos y enfermeros de atención
primaria.
En
esta franja de IMC los pacientes presentan alto riesgo de aparición de
comorbilidades, como alteración del metabolismo de hidratos de carbono, en
especial aparición de diabetes mellitus tipo 2, dislipemia e hipertensión
arterial, son las más frecuentes. El tratamiento será personalizado incluyendo:
dieta hipocalórica, fomento del ejercicio físico, a veces tratamiento
farmacológico anti obesidad y tratamiento farmacológico para la comorbilidad.
El objetivo de pérdida de peso a corto plazo será de un 10% con el fin de
disminuir el riesgo cardiovascular. El mantenimiento del peso perdido mediante
el seguimiento adecuado del paciente será otro objetivo fundamental tras la
pérdida ponderal.
·
Personas con un IMC entre 35 y 39,9 (obesidad
grado II) En este tipo de obesidad existe una alta comorbilidad asociada, por
lo que el objetivo de pérdida de peso debe superar el 10% corporal. El objetivo
de pérdida de peso ha de realizarse en un corto periodo de tiempo (seis meses)
y, si no existe mejoría y el paciente padece comorbilidad importante, tiene que
valorarse la conveniencia de ser remitido a una unidad de obesidad donde se
valore la posibilidad de llevar a cabo otras medidas terapéuticas más severas
(dietas de muy bajo contenido calórico, cirugía bariátrica, etc.).
·
Personas con un IMC entre 40 y 49,9 (obesidad grado
III) ≤ 50 kg/m2 (obesidad grado IV)
La
obesidad grado III y IV implica gravedad, principalmente cardio- vascular
extremadamente importante que todavía se exacerba ante el fracaso terapéutico a
las medidas habituales de dieta y ejercicio.
La
cirugía bariátrica es frecuentemente el tratamiento de elección para la mayoría
de estos pacientes, por lo que éstos tienen que ser remitidos a unidades de
obesidad especializadas. Puede estar indicado el inicio de dietas de muy bajo
contenido calórico mientras esperan para la intervención.
DISLIPIDEMIAS
TRATAMIENTO
CON CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA.
La recomendación de un estilo de vida saludable es
un componente esencial en las intervenciones por los servicios de salud, deben
evolucionarse como problemas en las siguientes condiciones:
a. Población sin condiciones de riesgo de
Dislipidemia. En caso de presentar un
estilo de vida saludable se debe reforzar, en el caso de ser portadora de un
estilo de vida inadecuado, por ejemplo, tabaquismo, sedentarismo, alcoholismo,
o hábitos alimentarios no saludables, se debe evolucionar como problema,
establecer la etapa en que se encuentra e incorporar en un plan de cambio.
b. Población en condiciones de riesgo de
Dislipidemia. En caso de presentar un
perfi1 normal, se debe proceder como en el punto a.
c. Población portadora de Dislipidemia en riesgo
bajo, moderado o alto de manejo con cambios en estilo de vida o con tratamiento
medicamentoso. Debe evolucionarse los
estilos de vida en ambas condiciones (manejo con cambio en estilo de vida y
manejo con tratamiento farmacológico).
Actividad
Física
Los cambios en el estilo de vida son el medio más
rentable de reducción del riesgo de enfermedad coronaria y enfermedad cerebro
vascular y son la base del enfoque clínico de la prevención primaria,
funcionando también en prevención secundaria. Toda persona con concentraciones
elevadas de LDL colesterol debe cambiar su estilo de vida, estos cambios
consisten en la reducción del consumo de grasas saturadas y colesterol mayor
actividad física y reducción de peso, teniendo claro que la actividad física y
la alimentación saludable son intervenciones necesariamente
interrelacionadas.
Los beneficios del ejercicio son muy amplios y la
práctica debe ser regular, el ejercicio producen los siguientes efectos:
(1) Reduce el riesgo de morir de enfermedades
cardiacas.
(2) Reduce el riesgo de tener un segundo infarto al
miocardio en personas que ya han presentado uno.
(3) Disminuye el colesterol sanguíneo total y los
triglicéridos y puede aumentar las lipoproteínas de alta densidad (HDL
colesterol) y disminuir col-LDL.
(4)
Disminuye el riesgo de desarrollar hipertensión arterial.
(5) Ayuda a disminuir la presión sanguínea en las
personas con hipertensión.
(6) Reduce el riesgo de desarrollar diabetes
mellitus tipo 2.
(7) Disminuye el riesgo de desarrollar cáncer de
colon.
(8) Ayuda a las personas a alcanzar y mantener un
peso corporal sano, disminuyendo el índice de masa corporal e incrementa las
aptitudes físicas.
(9) Reduce los sentimientos de depresión y ansiedad
y hostilidad, estados que se asocian con la progresión de la cardiopatía
isquémica.
(10) Promueve el bienestar psicológico y reduce los
sentimientos de estrés.
(11) Ayuda a desarrollar y mantener huesos,
músculos y articulaciones saludables, previniendo la osteoporosis.
(12) Ayuda a los adultos mayores a ser más fuertes
y más capaces de moverse sin caerse o fatigarse excesivamente.
El esquema recomendado por la Asociación Americana
del Corazón es de 30 a 60 minutos de actividad física diaria, cuatro a seis
veces a la semana y de moderada intensidad. En prevención secundaria los
programas de ejercicio deben ser individual izados de acuerdo con la capacidad
funcional del paciente.
Tabaco
El consumo de tabaco en un factor de riesgo para
sufrir un evento cardiovascular, toda persona portadora de dislipidemia debe
estar libre de consumo de tabaco.
Con una intervención mínima breve de 2 a 3 minutos,
brindada por un profesional en salud, es posible lograr que de un 5 a 6% de los
fumadores abandonen el tabaco al cabo de un año, basándose solamente en
información acerca de los daños del tabaco y los beneficios de
abandonarlo.
A los no fumadores se les debe reforzar dicha
conducta y felicitarlos.
A los fumadores se les debe ofrecer consejería
estructurada en cada contacto con los servicios de salud, ésta consiste en la
programación de una consulta de loa 15
minutos de duración, donde se negocian las estrategias para dejar de fumar y se
establece un plan de seguimiento. Al término de un año el número de fumadores
que abandonan dicha conducta es de un 15
%
A las personas que han dejado de fumar se les debe
discutir a menudo como mantener ese logro. El dato sobre tabaquismo debe ser
registrado en el expediente en la nota de evolución y en la hoja de problemas y
se debe evolucionar como un problema de salud.
Se deben desarrollar clínicas de cesación de
fumado, donde un equipo de trabajo de manera transdisciplinaria (médico,
enfermería, sicología, de acuerdo a los recursos existentes en cada unidad),
aborde los casos de difícil manejo.
En la institución se encuentra disponible el manual
de Consejería en Cesación de Fumado acompañado de la respectiva capacitación
para el manejo de este problema de salud.
Alcohol A
pesar de que los estudios de observación revelan una asociación entre el
consumo de alcohol y una reducción del número de eventos cardiovasculares, los
efectos adversos del alcohol pesan más que sus beneficios, por lo que la Asociación
Americana del Corazón no recomienda el alcohol como sustancia
cardioprotectora.
Tratamiento Dietético
Las Guías para el tratamiento de las Dislipidemias
están basadas en los conceptos y recomendaciones del ATP 111, con énfasis en
alimentación saludable como medida de prevención primaria y secundaria.
La evidencia científica demuestra que con
modificaciones en el estilo de vida, combinada con medicamentos, se reduce el
riesgo de esta enfermedad significativamente.
Objetivos generales para el tratamiento
dietético
l. Modificar los aspectos relacionados con la
alimentación y la actividad física que afectan el colesterol LDL.mediante la
promoción de estilos de vida saludables para contribuir a mejorar los niveles
de colesterol.
2. Mantener el balance entre la ingesta de
alimentos y el gasto de energía (actividad física), para lograr un peso
corporal adecuado que permita normalizar el perfil lipídico.
A. Recomendaciones para la prevención primaria de
Enfermedades Cardiovasculares.
La reducción en la ingesta de grasas saturadas y de
colesterol, reduce el riesgo de la enfermedad cardiovascular. Estas
recomendaciones se aplican desde la infancia a partir de los dos años y se
basan en cuatro principios:
1) Plan de Alimentación Saludable. 2) Alcanzar y mantener un perfil lipídico
dentro de los límites normales. 3)
Alcanzar y mantener un peso saludable.
4) Mantener la presión arterial entre los valores normales.
1) Plan de Alimentación saludable.
Una alimentación saludable consiste en consumir
diariamente una cantidad adecuada y variada de alimentos: con el fin de obtener
todas las sustancias nutritivas que el cuerpo necesita para funcionar
bien.
Por lo que se recomienda consumir:
• Consumir frutas y vegetales frescos y variados
diariamente. El consumo de al menos tres
porciones de frutas (una unidad pequeña) y vegetales 2 porciones( I taza cruda,
media taza cocinada), ayuda a controlar el exceso de peso por el bajo contenido
energético y contenido importante de fibra, vitaminas y minerales yagua.
• Consumir una variedad de alimentos fuentes de
carbohidratos complejos: cereales, leguminosas y verduras harinosas. El consumo
de alimentos de este grupo, ayuda a reducir el LOL colesterol por su aporte en
libra soluble (avena, frijoles, garbanzos).
• Consumir productos de origen animal bajos en
grasa. El consumo de pescado por su contenido de ácidos grasos omega 3
Los lácteos y carnes bajas en grasa contienen menor
cantidad de ácidos grasos saturados y de colesterol, lo cual contribuye a la
reducción del LDL colesterol
• Preferir las comidas con poca grasa y moderar el
consumo de frituras. Utilice aceite
vegetal en poca cantidad, en vez de la manteca.
• Coma menos azúcares Evite el consumo de azúcar de mesa, mieles,
siropes, confites, dulce de tapa, cereales azucarados, helados, gaseosas,
repostería y otros. Estos aportan muchas calorías y pocos nutrientes, favorecen
la obesidad.
2) Alcanzar y mantener un perfil lipídico dentro de
los límites normales.
• Reducir o evitar las elevaciones del colesterol
LDL.
El componente alimentario de mayor efecto para
elevar el colesterol LDL, son los ácidos grasos saturados, los ácidos grasos
trans-insaturados y el colesterol. Los elementos dietéticos que modifican el
colesterol y los triglicéridos son los ácidos grasos poli- insaturados, los
monoinsaturados y la fibra dietética soluble (Anexo 1).
Existe evidencia de que los procesos oxidativos
están involucrados en la aterogénesis y que, los antioxidantes dietéticos
pueden contribuir con la prevención (Carotenoides. Vitamina E. vitamina C.
Selenio).
3) Alcanzar y mantener un peso saludable
El exceso de grasa corporal especialmente la de la
cintura, se asocia con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y síndrome
metabólico. Por lo cual evitar subir peso, reducir el exceso con el propósito
de mantener un peso ideal, son prioridades del tratamiento. La reducción de
peso debe ser lenta y segura; eso significa que no es conveniente provocar
grandes restricciones calóricas sino más bien pequeñas reducciones energéticas
y mayor gasto energético por actividad física.
ACTIVIDAD NRO 01
En base al video visto en clase realizar un mapa conceptual con los
pasos para colocar una Sonda
Nasogástrica.
ACTIVIDAD NRO 02
Cuestionario
1.
Diga que se debe hacer para aliviar el dolor en
la gastritis
2.
Mencione dos cuidados en la gastritis aparte de
aliviar el dolor
3.
Cuáles son los objetivos del cuidado en el
paciente con ulcera péptica
4.
Porque hay que controlar y conservar el balance
hidroelectrolíticos en los pacientes con diarrea
5.
Mencione tres cuidados en pacientes con
estreñimiento
6.
Porque se debe colocar en el post operatorio al
paciente en posición semifowler
7.
Diga tres cuidados en pacientes con colitis
ulcerosa
8.
En la obesidad el tratamiento está basado en dos
pilares cuales son
9.
Cuáles son los objetivos por lo que se debe
valorar al paciente antes de iniciar el tratamiento
10.
Cuando se considera al paciente de riesgo con
sobrepeso
11.
Cuando se estrechara la vigilancia en paciente
normopeso entre 22-24.9
12.
El tratamiento en la dislipidemias está basado
en
13.
Que efectos produce el ejercicio
14.
Mencione los objetivos para el tratamiento dietético
en las dislipidemias
es muy interesante el tema para poder prevenir muchas enfermedades como las mencionadas .............................. jejejjeje
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